jueves, 17 de agosto de 2017

Recuperando muñecas

¡Hola!

En los últimos meses me he visto con algunas muñecas de diferente antiguedad en mis manos, que han sido sobre todo regalos de amigos que se acuerdan de mí cuando tienen la oportunidad de adoptar a una. Dos de las más antiguas son de los años 40-50, una de ellas es un bebé de los que se podían conseguir en las tómbolas y otra es una muñeca de la que sospecho que el cuerpo no es el original:


Llegó a mí llena de tierra y basura, pero sólo hizo falta lavarla y quitarle el pelo de mohair, que estaba muy estropeado, para ver lo que pudo haber sido la muñeca favorita de algún niño hace décadas.

Este peque ha perdido el color del pelo y de los ojos, y tuve que darle un bañito, pero es una joya.

No me hace muy feliz esta peluca pero es la mejor que pude encontrar por ahora, tendrá una más bonita y clásica en el futuro.
Rapaciña, de Famosa, fue otra de las muñecas que me regalaron hace unos meses, pero sólo necesité lavarla. Además, mientras que las otras son de celuloide, algo más frágil, Rapaciña es de plástico y pude darle un baño directamente en el lavabo.
Rapunzel, de Disney Animators, fue una muñeca que encontré en el Rastro y que rescaté para regalar. Éstos son el antes y el después:


Y tras seis horas peleándome con su pelo:



También tengo a dos muñecas preciosas de los años 70, una muñeca que no he identificado y Mikelín, de Farita, en el que todavía tengo que trabajar en los párpados porque los tiene atascados. Los de la muñeca negra los reparé después de sacar estas fotos:



Y para terminar, el gigante de mi colección, otra compra en el Rastro al que sólo tuve que bañar y lavarle la ropa, un Miguelín de Jesmar (el hermano pequeño de la famosa Rosaura) que mide 68 centímetros y que parece un monstruo al lado de Mikelín.






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