lunes, 1 de agosto de 2016

7 mitos sobre las personas con ansiedad


 1. No nos hemos inventado padecer trastorno de ansiedad

La ansiedad es algo difícil de autodiagnosticar. Todos sabemos cuándo tenemos un catarro o un resfriado, porque nos pasa con frecuencia a nosotros y nuestro propio entorno. Pero del trastorno de ansiedad no se habla, y tendemos a pesar cientos de cosas antes de que se nos ocurra que puede ser ansiedad. Y a esas alturas normalmente ya hemos pasado por un especialista de cualquier clase que nos lo ha diagnosticado. A veces viene dado por uno o varios acontecimientos que marcan la vida del individuo, otras veces se arrastra desde la infancia y en ocasiones es una mezcla de ambos.


2. Sí, sabemos que hay cosas peores

No tenemos cáncer, no nos podemos morir de un ataque de ansiedad y no estamos ingresados en un hospital. Lo sabemos. Pero el trastorno de ansiedad está presente en cada minuto de nuestra vida diaria y eso es muy difícil de ignorar.


3. No queremos llamar la atención

De hecho muchas personas nos avergonzamos de nuestra situación. Si alguien te cuenta que tiene trastorno de ansiedad, es muy probable que lo haga porque considera que en el futuro puedes necesitar esa información, para justificar algo que hayas visto/oído, porque necesita ayuda o porque tiene suficiente confianza contigo como para dejar ver una parte menos bonita de su ser.

Hasta el mismísimo Tony Stark padece trastorno de ansiedad. No te olvides.

4. No somos cobardes

La mente de una persona con trastorno de ansiedad está siempre alerta. No es que nos de miedo todo, es que nuestra mente detecta peligro donde no tiene porqué haberlo y nos envía una especie de señal de huida. Eso hace que cuando nos animamos a hacer algo que en principio no nos convencía, necesitemos armarnos de más valor que otras personas, porque tenemos que transmitirle a nuestra mente, conscientemente, la sensación de tranquilidad y confianza que no recibimos del exterior. De hecho, un ataque de ansiedad ocurre cuando el cerebro piensa que estás en peligro mortal y empieza a activar una serie de pautas que en la situación real resultan totalmente desmesuradas. Vómitos, ganas de huir... aunque nadie te haya envenenado ni te estén persiguiendo con un cuchillo.


5. No somos personas delicadas

Nuestro cerebro nos dice, con mayor o menor frecuencia, que no somos personas válidas y que no merecemos las cosas buenas que tenemos. Todos hemos luchado contra esa idea, pero para las personas con ansiedad se puede hacer más real cuando alguien que nos importa nos traiciona o nos trata con brusquedad. No somos personas a las que haya que tratar con un cuidado especial, pero si nos ponemos desmesuradamente tristes después de una conversación desagradable, es porque nuestro cerebro nos repite una y otra vez lo inútiles y malas personas que hemos sido. Ya sabes, como cuando te vas a dormir y recuerdas aquel error que tuviste en 1997, pero sin necesidad de meterte en la cama.



6. Hay cosas que nos resultan muy difíciles

De verdad. Cada persona es un mundo, pero ten en cuenta que no todo es igual de fácil para todo el mundo, y a veces necesitamos un poco más de reflexión antes de decidirnos a hacer o no hacer algo. 


7.  No te hemos contado ni la mitad

Por mucho que una persona con trastorno de ansiedad se sincere contigo y comparta esta faceta de su ser, lo más probable es que te cuente sólo lo que considera más "masticable" o lo que necesita compartir en ese momento. No le juzgues ni pienses que ya lo sabes todo, puede que haya un trasfondo mucho mayor de lo que te han dado a entender. A veces el trastorno de ansiedad va de la mano con otra serie de enfermedades mentales, con hábitos abusivos y con historias que involucran sangre o drogas. No intentes hurgar más en la herida pero sé consciente de que puede haber más de lo que te han permitido ver.

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