domingo, 22 de mayo de 2016

Lolita: Una (r)evolución estética

El siguiente artículo fue redactado por mí para Tokyo Station Magazine, y hace tiempo que quería compartirlo también en mi blog. Puedes verlo en su publicación original haciendo click aquí.

 El rol tradicional de la mujer japonesa, incluso en los años ochenta, era el de esposa y madre. Por entonces, muchas mujeres jóvenes se sentían presionadas socialmente para que abandonaran su carrera profesional y se dedicaran plenamente a su familia. En oposición a esta situación de dependencia de la mujer y a las dificultades sociales que encontraban quienes no deseaban dirigir su vida exclusivamente hacia el ámbito familiar, surgió el lolita. Inspirado en la época victoriana, el rococó y el barroco, fusiona algunos elementos muy característicos de estas épocas clásicas con la cultura pop actual, y lo traduce en un movimiento artístico, cultural y estético.  La dulzura, la elegancia y lo macabro se fusionan bajo la poética imagen de la muñeca rota, de la dama de época, de la magia de soñar despierto, en una estética que no entiende de diferencias entre géneros.

Su relación con el mundo de la moda ha derivado en que la estética lolita haya evolucionado mucho a lo largo de las décadas. Si bien las normas que diferencian un conjunto lolita de cualquier otro se mantienen, y la inspiración en épocas pasadas no se ha perdido, la variedad de diseños disponibles se ha enriquecido mucho. Las primeras fotografías de catálogos de marcas como Pretty (posteriormente Angelic Pretty) o Baby the Stars Shine Bright muestran conjuntos sobrios, en los que se asentó la silueta propia del lolita. Los tejidos eran sencillos, de colores lisos o estampados floreados, y se combinaban con zapatos de plataforma y punta redonda. El encaje decoraba los bajos de las prendas y los detalles de las camisas, casi siempre en color blanco o negro. Las cofias y los grandes lazos eran un elemento común en casi cualquier conjunto lolita.



A finales de los años noventa y principios del siglo XXI, el lolita pasa por una etapa introspectiva en todos los ámbitos: Se promueve la estética lolita como una forma de expresión sin restricciones, pero a la vez se le resta importancia a favor de la creación artística. También es la época de mayor difusión del movimiento lolita y, por tanto de su estética. El diseñador y escritor Novala Takemoto promovía la imagen de una doncella moderna, que busca su propia felicidad y no necesita depender de los demás, de la que su personaje literario Momoko Ryugasaki es uno de los mayores exponentes. Mana, miembro de la banda de Visual Kei Malice Mizer, crea su propia marca lolita en 1999 y en el año 2001 funda la revista Gothic & Lolita Bible, que se dedicaba tanto a la moda como al estilo de vida que promovía el lolita. La estética es muy similar a la de los años anteriores, aunque surgen nuevas marcas y se experimenta un poco más con los tejidos. Es el momento álgido del Gothic Lolita, que acompañado de motivos de cruces y ataúdes, llega a Europa a través de Internet.

A partir del año 2004 comienzan a dejarse de lado los colores planos combinados con blanco o negro, que pasarán a considerarse Old School, y se innova mucho en los cortes y diseños de las prendas. Algunas marcas, como Baby the Stars Shine Bright o Angelic Pretty, se inspiran en cuentos clásicos para crear prints sencillos. Esta tendencia sigue en aumento en los siguientes años, en los que las marcas principales asientan el estilo con el que se identifican actualmente. El gothic lolita comienza a verse eclipsado, lentamente por el sweet lolita, debido en parte al auge de la popularidad de algunas modelos que protagonizaban los catálogos y las sesiones de fotos de  las marcas de estilo sweet lolita para las revistas Kera y Gothic & Lolita Bible. Cuando en el año 2009 la modelo Misako Aoki, que personalizaba la imagen de una muñeca perfecta, fue nombrada Embajadora Kawaii por el ministerio de Asuntos Exteriores japonés, esta popularidad alcanzó el ámbito internacional. Además, los prints y diseños de estilo sweet eran cada vez más elaborados, delicados y originales, lo que atrajo a muchas personas hacia la estética lolita.


Maki y Asuka, diseñadoras de Angelic Pretty, se convierten también en dos modelos a seguir por muchas lolitas, lo que populariza una serie de complementos que hasta la fecha habían sido poco habituales en el lolita: Pelucas de colores fantasía, accesorios de plástico o pestañas postizas, entre otros. Cabe destacar que realizar conjuntos completos utilizando los complementos que cada marca lanzaba con sus respectivas colecciones textiles se convirtió en una tendencia en aumento, de manera que muchas lolitas llegaron a coleccionar la bisutería y los bolsos que habían sido diseñados expresamente para cada uno de sus vestidos y faldas.


 En los últimos años las marcas más populares se han atrevido a innovar pero sin salir demasiado del estilo que las identifica, mientras han surgido numerosos diseñadores independientes que ofrecen productos originales y creativos con un rango de precios muy variado. Las posibilidades de encontrar un estilo lolita o una marca con el que cada persona pueda identificarse son más altas que nunca, si bien las prendas más clásicas y los diseños más antiguos siguen utilizándose porque, dentro de esta estética, nada pasa de moda.

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