domingo, 27 de diciembre de 2015

Celebrando la Navidad

Seré sincera: Intenté escribir un post de Fin de Año, analizando cómo ha sido el 2015 para mí y lo que espero del 2016. Lo prometo, el borrador está guardado. Pero fue demasiado cansado en el sentido emocional, y demasiado extravagante en cuanto a la forma de redactarlo, así que lo descarté. Me gusta hablar de mis cosas y de mi vida contigo a través del blog, pero hay ciertas emociones que es preferible no expresar en un lugar tan público. Tantas cosas que se pueden malinterpretar...

Así que vamos a por un post mucho más alegre:  La Navidad. 

¿Te acuerdas de que estaba haciendo a mano mi Portal de Belén?  Conseguí terminarlo unos días antes de Nochebuena, y quería mostrártelo con una buena foto.... Pero se me agotó la batería de la cámara. Así que aquí tienes algunas fotos del proceso, y el resultado "final" en una foto que saqué antes de colocar al Niño Jesús. ¡Aunque puedes verlo de pie en una de las fotos del proceso! 


 


La cena de Nochebuena fue muy tranquila, y Papá Noel me regaló un suéter de esqueleto con cuello Peter Pan, un colgante de Navidad con charms intercambiables y una colonia de The Body Shop que me tenía enamorada desde que la descubrí en la tienda.

Tengo la cámara sin batería y mi móvil cada vez saca peores fotos.
En Nochebuena me atreví con un vestido corto y ajustado que llevaba algunos meses en el armario esperando a que me mentalizara para usarlo. No suelo vestir con ropa tan atrevida salvo en verano porque hace calor, y en esos casos prima la comodidad. Es decir, que me pueda sentar como me dé la gana. Y tenía miedo de que este vestido se me fuera subiendo al caminar, de verme demasiado "mujer", de que fuera demasiado arreglado para llevarlo una tarde cualquiera...


Me lo puse con medias y con las Doc Martens, que me dieron muchísima seguridad, y ahora estoy convencida de que puedo usar este vestido en casi cualquier circunstancia, sobre todo durante el verano. ¡Qué bien se siente uno cuando supera sus inseguridades!


Rincón ochentero


La cena transcurió como de costumbre, muy familiar; y al día siguiente nos fuimos a casa de mis otros abuelos para almorzar con la otra parte de la familia. No tengo ninguna foto mía del día de Navidad que quiera compartir, ya que me veo muy mal en todas. Supongo que es por el cansancio, llevaba 13 días sin librar en el trabajo y el día 24 me relajé tanto por la noche, que el 25 teía la energía y las defensas muy bajas. Así que aquí va un Papá Noel pintado por mi abuela, hala:



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