domingo, 29 de marzo de 2015

#MeGustaQuererme

Recientemente compartí en Instagram la foto con la que inauguro este post. En ella se ve el único tatuaje que tengo y, surcando la piel, algunas de las estrías que tengo en la cadera. Son las marcas que elegí poner en mi piel y las que están ahí desde hace años porque sí, que a veces se notan más y a veces se difuminan ligeramente. Pero ni una ni otra se van. Y no tengo porqué esconder ni una ni otra. 


 La sociedad, la prensa y las pasarelas nos dicen que tenemos que ser personas perfectas. En el caso de las mujeres, debemos tener una piel de bebé, estar delgadas y tener un pelo perfecto. Nada de usar gafas (salvo que te vaya la moda hipster, pero "por favor, llévalas porque es tendencia y no por necesidad"), de tener barriguita, nada de que la piel de los muslos esté llena de estrías o que estemos por encima de los 55 kilos. Y si eres un hombre, más te vale estar fuerte y marcar músculos. Si pesas más de lo recomendado, que sea puro músculo. ¡No se te ocurra tener tripita! Pero ocurre lo siguiente: Nuestro cuerpo, que es el único lugar en el que viviremos toda la vida, merece que lo queramos tal y como es. Nuestra genética, modo de vida y experiencias forman el cuerpo que tenemos, desde la altura hasta el peso, la talla de sujetador o lo mucho o poco que se marquen los abdominales. Es un diario en el que vamos marcando, casi accidentalmente, todos los sucesos que nos ocurren a lo largo de nuestra vida. Desde que bajamos de peso cuando teníamos veinte años hasta la cicatriz que nos hicimos de niños, pasando por esa mala época en la que tuvimos acné provocado por una mala alimentación y nos dejó la piel ligeramente grasa. 

Hazle caso al manatí
 Y a pesar de ello, todos los días hay hombres y mujeres que se levantan por la mañana, se miran al espejo, y se dicen cosas horribles. ¿Le dirían esas cosas a sus mejores amigos, a sus madres, a sus hermanos? Posiblemente no. Estamos tan acostumbrados a criticarnos, a compararnos con las mujeres y los hombres de las revistas ("Si se le ve tan delgada, guapa y sonriente debe ser feliz. Por tanto, mientras yo use una talla 44 y tenga ojeras no merezco serlo") que nos olvidamos de querernos. ¡No seas tu peor enemigo! El tamaño de tu cuerpo no tiene ninguna relación con tu valor, así que olvídate de la pesa y de la cinta métrica y cuídate y mímate como lo harías con las personas que más quieres.
 

Recuerda que tu aspecto físico no determina tu felicidad, y si así fuera, la única persona a la que tiene que hacer feliz es a tí mism@. ¿Te gustaría tener algo más de músculo? Ve a un gimnasio, cuida tu alimentación y poco a poco verás resultados. Pero no lo hagas por parecerte a los modelos que ves en los anuncios, sino porque quieres verte de determinada manera para tí mismo. ¿Quieres bajar de peso? Visita a un nutricionista. ¿Estás por encima de tu peso "ideal" y quieres ponerte un bikini? ¡Luce tus curvas, nena! ¿Quieres tatuarte? ¡Adelante! ¿Te gusta maquillarte? Eso no te hace ser menos natural. Ser feliz con tu aspecto y disfrutar de la cosmética no es incompatible.


Lo que ves en el espejo no eres tú, es el reflejo de tu aspecto físico sumado a todos los prejuicios e ideas preconcebidas que tienes sobre la belleza desde que eras pequeñ@. Te reto a encontrarte debajo de todo eso y a descubrir que tu imagen externa es sólo una parte de todas las cosas maravillosas que tienes. Comparte tus fotos, ideas y reflexiones al respecto en Instagram y Twitter bajo el hashtag #Megustaquererme y mostrémosle al mundo que lo verdaderamente hermoso está en nosotros mismos.


9 comentarios:

  1. Respuestas
    1. ¡Gracias por comentar, Pendientera! :D

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  2. olé!
    Muchas gracias por esta entrada, espero que llegue a mucha gente el mensaje porque es hermoso y necesario en la sociedad en que vivimos.

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    1. ¡Gracias! ♥ Yo espero que poco a poco haya un cambio de mentalidad sobre esto, pero tiene que partir de cada uno ^^

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  3. Qué lindo. Hace tiempo yo tenía tendencia a criticarme horriblemente pero recientemente me empezó a gustar más y más mi curpo y mi aspecto. Aún no me reconcilio totalmente con mi cabello y con las manchas y cicatrices de mi piel, pero ya no me atormentan porque son algo natural que todo el mundo tiene. Yo realmente no creo mucho en las modificaciones corporales porque pienso que si tu cuerpo está sano entonces debes tratar de quererlo como es. Añadir accesorios y maquillaje siempre está bien pero tienes que pensarlo mucho si quieres quitarte o ponerte algo permanentemente y sobretodo pensar por qué crees necesitar eso.

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