domingo, 31 de agosto de 2014

Bye bye summer~

Escribo este post a menos de 24 horas de que empiece el mes de septiembre, de reincorporarme al trabajo y que se reduzcan notablemente mis horas de sueño y mis horas de playa. A menos de 24 horas de que comience ese mes en el que no sé si echar de menos el verano que se va o si emocionarme porque llega el otoño, cuando me planteo si aproveché bien el buen tiempo pero cinco minutos más tarde estoy planeando qué agenda comprarme. Y es que hasta que no se vaya el calor propio del verano y uno empiece a usar pantalones vaqueros largos con cierta comodidad (sin derretirse), no se me pasará esa sensación de estar entre dos tierras, entre la responsabilidad de volver al trabajo y la novelería de los últimos días de playa.

Pero este año septiembre viene lleno de cosas buenas: Después de un mes de vacaciones regreso al mejor trabajo del mundo, queda menos para sacar la ropa de otoño (esa que es más acogedora que la de verano, pero no te limita tanto como la de invierno) y para poder vestir lolita sin deshidratarme. Echaré de menos ir a la playa, la libertad de salir con ropa ancha, sin maquillaje y el bikini puesto, la tranquilidad que se siente cuando sales del mar después de estar un ratito batallando contra las olas y refrescándote. Y la sensación de la sal en el pelo y en la cara. Mi estación favorita es el otoño, pero el sol y el mar en verano me hacen sentirme libre.

La verdad es que no me puedo quejar de este verano :)


viernes, 22 de agosto de 2014

Mi imagen, mi vida.



¡Buenos días!

He de decir que todavía no comprendo el alcance que tuvo mi post anterior. Tantos comentarios y difusión me han dado la oportunidad de conocer el punto de vista de otras lolitas, y eso es algo impagable ♥ Por otro lado, creo que algunas personas han interpretado que yo estaba cansada del lolita, que me faltaba ilusión o que estaba descontenta con mi comunidad. Quisiera reiterar que no se trata de nada de eso, que soy feliz viviendo el lolita "en solitario" (en verdad LiW es una parte muy importante de mi vida) y que simplemente me preocupa la imagen frívola que pueda tener del lolita una persona que esté descubriéndolo. Invito a todo el que no lo comprendió así a releer mi post con atención. 

Dicho esto, hoy quisiera hablar de algo relacionado, pero a la vez radicalmente diferente: La estética como forma de expresión. Creo que respecto a la ropa y a la imagen hay tres tipos de persona, por generalizar: Quienes ven la ropa simplemente como algo que les impide ir desnudos, quienes utilizan la ropa y la propia imagen para lograr cierto éxito y quienes expresan sus ideas o su forma de ser a través de ella. Y creo que todos hemos estado, en algún momento, dentro de uno de estos paradigmas.

¿Quién no ha elegido la ropa "adecuada" para una entrevista de trabajo, aunque no sea de su estilo? ¿Y qué persona no ha tenido un día de "ponerse lo que sea" y salir a la calle? Pues eso, la gran mayoría. Sin embargo, lo que me gustaría compartir hoy es mi visión personal de cuando la estética y la propia imagen refleja nuestras ideas y nuestra forma de ver la vida.


Pasé trece años de mi vida utilizando uniforme cinco días a la semana. Esto significa que, desde que empecé a elegir mi propia ropa, le di mucha importancia a lo que me ponía los sábados y domingos: No entendía porqué no podía llevar pantalones en el uniforme (aún hoy no he vuelto a utilizar faldas que no sean lolita o largas hasta el tobillo, estilo "hippie") si yo no me sentía lo suficientemente femenina, lo suficientemente "chica" para llevar falda. Me parecía injusto, incómodo y limitador, y muy pronto me volví consciente de la importancia de expresarme a través de la ropa: La disforia de género llegó a mi vida muchos años antes de que yo supiera lo que significaba, simplemente me miraba al espejo y no me veía a mí. 

 
 
Obviamente, los uniformes que he utilizado en mi ámbito laboral, me parezcan feos o bonitos, ya no me generan este tipo de incomodidades, porque a mi edad ya los veo como lo que son: Uniformes. Y afortunadamente, porque todos han implicado la comodidad "mental" que me da una prenda tan neutra como un pantalón largo. Pero es cierto que mi propia ropa, las prendas que elijo para salir a la calle día tras día, me sirven para expresar mucho de mí: Ir arreglada, ir con pantalón, enseñar mucha o poca piel, llevar un conjunto lolita o uno de inspiración mori-kei... Todo es una muestra de cómo me siento en cada momento. Puedo vestir con ropa lolita un día que estoy triste o enferma, pero me costará mucho más esfuerzo que cualquier otro día del año. Y quizás quiera ponerme una camiseta con escote y unas bailarinas mañana, pero me despierte sintiéndome más masculina y finalmente opte por calzado deportivo y por una camiseta de manga corta.


Dejando de lado los estados de ánimo, mi imagen también refleja mis ideas y mi estilo de vida. La búsqueda de la belleza propia del Lolita y los ideales de revolución que representa para mí un conjunto de este estilo hacen que cuando pasa una época larga sin que pueda lucir un conjunto lolita, eche de menos esa forma de expresarme. Siento que necesito hacer algo para enseñarle al mundo mis pensamientos y mis convicciones, y si no puedo hacerlo a través de la estética, buscaré otras vías (como este blog, por ejemplo, cofcof). ¿Y qué pasa cuando me enfundo unos pantalones negros, una chaqueta estampada con un esqueleto y unos mitones negros? Pues estaré reflejando otra faceta de mi vida como es el bigénero. Y si me ves con unos vaqueros y una camiseta de manga corta... Pues seguramente ese día esté bastante en paz conmigo misma y no le haya dado mayor importancia a la ropa que me ponía, o las circunstancias y el trabajo de ese día requerían un atuendo más "estándar".


¿Tu armario refleja tus ideales y tus convicciones? ¿Cómo sueles vestir?

domingo, 17 de agosto de 2014

Lolita, ¿dónde estás?


No tengo ganas de montar pelea (aunque siempre habrá quien se ofenda por cualquier cosa que se pueda decir), ni tengo intención de que ésta sea una entrada polémica.Simplemente tengo la necesidad de expresar algunas ideas que tengo en la mente desde hace tiempo y que cada vez toman más forma, porque cada vez lo veo más claro. 

Recuerdo que cuando empecé en el lolita, lo que más me ilusionaba no eran los vestidos ni los coordinates, era todo lo que era el lolita en sí: La comunidad, las ideas, el arte, la filosofía, esa forma de encontrar la feminidad por una misma sin tener que recurrir a la imagen sexualizada de la mujer actual. El cosquilleo que sentía cada vez que entraba a un foro (por entonces el de LiW estaba cerrado a nuevos usuarios pero toda la información estaba ahí, descubriéndome cosas nuevas cada día. Devoré su contenido, el de LiTS y el de Lolita Boudoir) o a un blog. En este mismo blog desarrollé muchas de mis reflexiones y de mis ideas, pues Ohhmyribbon nació como un diario en el que reflejaba mi acercamiento al lolita.

Hace unos meses miré hacia atrás y me di cuenta de una cosa: Ya sólo interesa la ropa. Por supuesto, esto es una generalización, ya que estoy convencida de que muy poca gente podría vestir un atuendo lolita bien hecho y salir a la calle con él sin formar parte, en cualquier grado, del espíritu revolucionario propio de esta subcultura. Incluso me siento  culpable, ya que soy una de las personas encargadas de actualizar las redes sociales de Lolita in Wonderland y creo que a veces, por falta de tiempo, he prestado atención a las novedades de las marcas y no tanto a la filosofía del Lolita. Estoy intentando arreglarlo, me sentí horrorizada conmigo misma cuando me di cuenta. Espero que me perdonéis.

Navego por las redes sociales y encuentro odios, comunidades rotas (en mi propia isla ya no existe ninguna unidad entre lolitas, la hemos destruido entre todas en mayor o menor medida, y seguramente sin ser conscientes de ello), personas interesadas en el Lolita únicamente por la parte estética. Me horrorizo. ¿Nadie siente ese enamoramiento que sentí yo? ¿Es sólo tela, prints y encaje? E incluso si lo fuera, ¿no hay nada de debate sobre los diseños de las marcas, los materiales, el handmade...? ¿Dónde estás, Lolita?

¡Oh! La única vez que fui al Salón del Manga de Barcelona y me acerqué al stand de LiW me sentí como una intrusa en un mundo del que no me consideraba merecedora de formar parte. Me pasé mucho rato mirándolo de lejos...
 En el momento en que me di cuenta, intenté arreglarlo. Me esfuerzo mucho más en buscar información útil y realmente interesante para compartir en las redes sociales, aunque la combine con las últimas novedades de las marcas. Porque a todos nos gusta estar informados. Me encuentro con una aceptación mucho menor, con que a poca gente le interesa saber la historia o el arte relacionados con el lolita. Y sin embargo, cuanto más trabajo estas facetas, más recupero la ilusión de antaño, y más ganas tengo de ponerme mi ropa de batalla. Supongo que es más fácil decir "No me gusta ese vestido" que tener una opinión formada sobre cualquier aspecto abstracto de esta cultura. Y, a pesar de todo, veo que hay quien considera que Lolita in Wonderland no hace nada. 

Permitidme que haga un pequeño inciso respecto a esto: LiW cuenta con un staff formado por varias personas que dedican horas y horas cada semana para que todo salga adelante. El trabajo de difusión, de resolver dudas, de entretenimiento, de tratar con los medios, de tener presencia en diferentes eventos... Eso no se ve, o no se quiere ver. ¿Qué queréis, desfiles? ¿Sesiones de fotos? ¿Haceros ver? Maldita popularidad. El Lolita va mucho más allá, la magia de una Tea Party está en sumergirse en el mundo de cuento que todas llevamos dentro y en ver cómo se hace realidad, compartiéndolo con otras personas que también sueñan con el País de Nunca Jamás. Las fotos, los coordinates... Todo eso va después, te lo aseguro. 


 Oh, y para qué hablar del odio disfrazado de envidia. Tener un problema personal con alguien y que enseguida se dé por hecho que te tiene envidia. O que te odia. Y odiarle, de paso. Y no entender que por mucho que ambas personas vivan en el País de las Maravillas, son personas diferentes, con formas de comportarse y de ver la vida que pueden ser realmente opuestas. Posiblemente no tenga nada que ver con la envidia. O cuando sí es envidia y el odio va en forma de mensajes anónimos. O el miedo a acudir a un encuentro lolita por no coincidir con determinada persona por lo mal que te ha hecho sentir. ¿De qué va toda esta falta de respeto "justificada" en unos pololos?

A veces no sé hasta qué punto esta visión que tengo es real o hasta qué punto estoy intoxicada por la mala imagen que hay en las redes una vez te sumerges un poco. Llevo varios años alejada del lolita en comunidad por diversas razones y no sé cuál es el ambiente en persona, en una Tea Party o en un desfile. La última vez que tuve el "placer" de presenciar algo así sólo escuché críticas de unas personas a otras, "silo sé no vengo" y "ésa de que va si todo lo que lleva es Bodyline". Y entonces me fui a mi casa y me comí una galleta que ponía "Cómeme" y que me hizo encoger. 

Ay, Lolita, sé que te llevo dentro, pero ¿dónde estás?

martes, 12 de agosto de 2014

Hay que seguir


Escribo este post unas horas después de enterarme del fallecimiento de Robin Williams. Ese actor que nos hizo reír y llorar, el payaso de la sonrisa triste, el eterno optimista que estaba enganchado al alcohol. Siempre es dramático perder a una persona de tanta capacidad y habilidad, pero cuando se trata de un cómico tiene un toque aún más amargo. 

Esta mañana me desperté para encontrarme una actualización en Lolita in Wonderland recordándonos a todos que hay que celebrar las cosas bonitas de la vida. Y no pude dejar de ver cierta coherencia entre ese mensaje y una de las tantas enseñanzas de Robin Williams en sus películas, a la vez que el contraste entre una noticia tan triste y un mensaje tan positivo. Sigo navegando por las redes sociales y, entre lamentos por la pérdida de un actor que fue un ídolo para muchos de mi generación, me encuentro teléfonos de ayuda a la depresión. Entre la pena, todavía hay quien saca fuerzas para decirte "Si crees que podrías acabar como él, llama a este número y déjate ayudar". Incluso en medio de esta sensación de luto por alguien a quien no conocimos en persona se escuchan los mensajes de ánimo y de concienciación. 

 
Hace tiempo escribí un post acerca del Lolita y los trastornos psicológicos. No es mi intención repetir lo que ya expresé ahí, pero sí volver sobre una idea: El lolita busca la belleza, la felicidad, lo bonito entre lo oscuro. 
Las lolitas somos personas que tenemos problemas como cualquier otro hijo de vecino, pero sabemos ver más allá, sabemos valorar un regalo hecho a mano, un dibujo emotivo que nos encontramos en una red social o una melodía que nos inspira. Sabemos encontrar la belleza en el día a día, darnos un momento de tranquilidad entre el estrés de la vida cotidiana para reencontrarnos a nosotras mismas. A veces lo olvidamos, pero somos princesas en el asfalto.  Si nos rebelamos contra lo que la sociedad nos impone, ¿porqué no rebelarnos también contra la tristeza colectiva? Esto no nos hace ser inconscientes ni irresponsables, sino que nos convierte en personas optimistas que siempre vamos a saber encontrar la parte positiva en una historia triste.

Hay que seguir, aunque cueste. Por la poesía, el romance y el amor.


martes, 5 de agosto de 2014

Review ~ Zapatos y bloomers Bodyline

¡Buenos días!

Llevo semanas diciendo que pronto publicaré la review de mi compra a Bodyline, pero se me ha echado el tiempo encima ¡Lo siento! Especialmente en los últimos quince días, las horas se me van sin que haya podido hacer todo lo que tenía previsto, y se ha ido acumulando todo. ¡Pero ya es el momento! Tengo unos días libres en la empresa y puedo centrarme y recuperar el tiempo perdido.

Al principio del verano compré unos zapatos y un bloomer a Bodyline. Me habían dicho que los zapatos de Bodyline son de lo mejorcito en cuanto a calidad y precio, y muy cómodos, así que por fin me animé y me hice con unos. Con SHOES267, concretamente. Tardó unas tres semanas en llegar.


El paquete vino bien montado, dentro de un sobre grande marrón dentro del cual estaban la bolsa en el que venían los bloomers y la caja de los zapatos. Como anécdota, diré que mi abuela se enamoró de los zapatos, le compré unos iguales pero de su talla que llegaron ayer y vinieron sólo en la caja forrada con plástico por encima. En algún momento del viaje la caja se mojó y los zapatos vinieron mojados, así que aunque mi experiencia fue buena, se ve que cuando tienen que enviar sólo una caja de zapatos no se esmeran tanto con el empaquetado.


 Los zapatos venían con papel y plástico en el interior para que mantuvieran la forma durante el transporte, así que a mí me llegaron perfectos. El acabado es de piel sintética en negro, no del todo mate. Me recuerda, en ese sentido, a los zapatos del colegio.



La suela es un poco lisa, pero ya he comprobado que no resbalan.



No tiene hebilla ni cierre, bajo el lazo hay un elástico muy bien disimulado para que podamos ponernos y quitarnos los zapatos. Parece lo suficientemente fuerte como para que pase cierto tiempo antes de que se alargue.


 El interior es suave, los estrené con unos calcetines muy muy finitos y, aunque me puse tiritas en los talones por si acaso, no me molestaron en absoluto.

Los bloomers que compré fueron los PAN053 en negro. Son los primeros que tengo que no son handmade, y me animé a comprarlos porque estaban realmente baratos y son más cortitos que los otros que tengo, los vi perfectos para los conjuntos más veraniegos. 

Foto para que te hagas a la idea del largo:


 Las costuras parecen cuidadas (no da la sensación de que se vayan a empezar a abrir solas, no sé si me explico), viene con su etiqueta de talla y de la marca, pero no molestan. Y da pena cortarlas.


Detalle de encaje y lacitos, un poco cutres en comparación con otras cosas que tiene Bodyline, pero me imagino que aquí se escudan en que es una prenda que no se ve. El tejido, por otro lado, es bastante cómodo; y los elásticos son firmes pero estiran lo suficiente para que no molesten.




Relación calidad-precio: 5/5
Tiempo de envío: 5/5
Empaquetado: 5/5
Comodidad: 5/5 

Como ves, mi experiencia en esta compra fue realmente buena, más de lo que esperaba. No sé si fue suerte (viendo el paquete mojado que me llegó con el otro par de zapatos que conté antes, creo que un poco sí) o si es una norma general respecto a Bodyline, porque... Lo confieso, nunca había comprado directamente a la tienda un pedido que fuera para mí.