jueves, 20 de junio de 2013

~Psychogenic amnesia



"Qué curioso es -pensó ella mientras caminaba por el páramo- que el demonio no necesite nada más que su propia voz para hacer daño. Que con sus mentiras, su manipulación y su engaño sea suficiente para derrotar a su víctima". Su demonio, de piel pálida y rasgos angulosos, hacía tiempo que había quedado atrás, pero su poder había sido tan fuerte que algunas de las palabras que susurrara al oído de la joven aún retumbaban en su interior. La chica reflexionaba sobre esto mientras trataba de reconocer, con todos sus esfuerzos, el bosque en el que se encontraba. Reconocía cada árbol, cada charco, cada montón de fango, todo por separado, pero el paisaje en su conjunto le era totalmente desconocido. 

Era como si todo estuviese inmerso en la niebla: No podía saber hacia donde caminaba, y tampoco sabía cómo había acabado allí. Pero se suponía que lo único que podía hacer era caminar y, con paso cauteloso pero decidido, se había internado en la espesura. 

Pronto necesitó descansar: Su mente no había sido capaz de reconocer, aún, el lugar en el que se encontraba. No tenía miedo de estar allí, pero sí de que si algún día conseguía salir, volviera a encontrarse dentro en las mismas circunstancias: vagando sin rumbo y sin mapa. Con estos pensamientos, el miedo se apoderó de ella por primera vez en todo el día, pero no pudo evitar quedarse dormida apoyada contra las gruesas raíces que sobresalían de la tierra. 

Y fue en sueños donde los vio: Dos ángeles, jóvenes y sonrientes, tranquilos, que le daban la espalda. Portaban armas de épocas pasadas, algo ajadas, y habían formado una especie de muralla entre la joven durmiente y el sombrío bosque con sus macutos, escudos y sus propios cuerpos. "De nuevo -reflexionó la muchacha- los seres buenos necesitan protección, necesitar estar armados, mientras que el demonio se basta con su lengua viperina". Los dos muchachos charlaban animadamente, como si no fueran conscientes deque estaban siendo vigilados entre sueños por su protegida, transmitiendo a la chica una sensación de calma que le era desconocida hasta entonces. Ella no pudo sino sumirse en esa tranquilidad, volver a cerrar los ojos y confiar en sus misteriosos acompañantes.

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6 comentarios:

  1. Un bello texto, forma parte de una historia más larga?

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    1. ¡Gracias! No, es sólo algo que me ocurrió, convertido en un cuento, en realidad no son más que metáforas construyendo una historia :)

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