domingo, 24 de junio de 2012

Regalos~

¡Hola!

El jueves pasado fue mi 24º cumpleaños y recibí muchos regalos bonitos, tanto por parte de mi familia como de mis amigos. Me hace mucha ilusión compartirlos por mi blog, así que allá va ^___^

¡Foto de la tarta!
Dos botones adorabilísimos (¿existe esa palabra?) que ya tienen un lugar predestinado en una blusa que mi hermana está en proceso de terminarme... Porque van que ni pintados.

Este juego de colgante, anillo y pulsera fue un encargo especial que unos amigos hicieron a Minina Manostijeras utilizando como base el print de mi querido Emily Temple Cute. Flipante.

¡Este bolso es increíble! Lo vi de casualidad en la tienda hace unos días y no esperaba que nadie me lo regalara. Es pequeñito pero no demasiado, justo el tipo de bolso al que me estoy aficionando últimamente, y ya tengo en mente muchísimos conjuntos para usarlo.


Este broche de mariposa también tiene ya su conjunto pensado. Es decir, sé en qué conjunto (Classic Lolita, para ser más exactos) quedaría perfecta ♥ No veo la hora de estrenarla.

¿A que es monísimo? Un helado como los que venden en los camiones de helados típicos americanos (aunque en Tenerife también existen) y encima es un colgante. No sé, querido lector, si sabes lo mucho que me flipa la bisutería con forma de comida, pero así es ♥.

Esta flor la estrené hoy mismo sujeta a mi pelo trenzado. Es una de mis flores favoritas, la plumeria, junto a los hibiscos y las rosas. Creo que mañana volveré a ponérmela, porque combina perfectamente con...

...este vestido que también me regalaron. Colgado del perchero no luce lo bonito que es. Lo tenía en la cabeza desde que me lo probé en la tienda... curiosamente en una tienda en la que nunca entro. ¡Si no hubiera entrado ese día me lo habría perdido! Mañana lo estrenaré, que me espera un día algo movidito y me viene bien ir fresquita y cómoda.


 
Hace unos días le dediqué un post a Benjamin Lacombe, que es un ilustrador que hasta hace unos meses no conocía pero que con el paso del tiempo me ha ido enganchando. Uno de los regalos que recibí fue este libro, en el que elabora las ilustraciones y parte de los textos y al que la foto no le hace justicia. Lo estoy saboreando página por página.


150 gr. de Amor Embotellado. Una no recibe todos los días regalos como éste, que incluye las instrucciones de uso en la parte trasera, y que me recuerda muchísimo a la "medicina" de Mikako en el manga Historias de un vecindario. Un detalle precioso que me emocionó mucho recibir, sobre todo porque vino de parte de dos personas a las que conozco y quiero desde hace muchos años.

¡Esto ya lo estrené! Es una pulsera totalmente "princesil", que también me viene genial con el Playing Cards de ETC pero también con otros conjuntos, ya que tiendo a combinar mucho el rojo y el negro. Me encanta el colgante del reloj, la taza de té y la rana con la corona ♥

Este ramo de flores está en un jarro de cristal, con su agua fresquita, muy cerca de donde estoy sentada ahora mismo, y mientras escribo este post me llega el olor de las flores. La rosa es simplemente hermosísima, además de que también es otra de mis flores favoritas. Las otras me parece que son lirios, ¿verdad?


Este chaleco fue un regalo de mi hermana, cosido por ella misma durante horas y horas a partir de un viejo pantalón acampanado que yo tenía y que ya me quedaba grandísimo. Además, lo elaboró como una pieza de su marca Wonder Underground y cuidó al máximo todos los detalles.

Este vestido llegó como regalo adelantado, así que lo estrené el mismo día de mi cumpleaños. Está hecho a mano, aunque no sé bien por quién, ya que lo vi en un mercadillo de moda vintage. Fue amor a primera vista y creo que es perfecto tanto para el verano como para el invierno (el invierno canario, claro está), combinado con medias y una rebeca.

¿Qué hay en esta funda? ¿Qué será? Pues un trípode de fotografía, que tanto notaba que  venía necesitando y que me desconsolaba cada vez que usaba los de la Universidad para los trabajos de la facultad. ¡Ya tengo el mío propio, mwahahahah!

Eso es todo (¡y mucho es!), espero no estar olvidando ningún regalo, porque tengo la cabeza un poco ida esta noche ^_^U  Muchísimas gracias a todos, a los que me regalaron cosas, a los que no, a los que me felicitaron, a los que estuvieron conmigo ese día y durante la celebración... Gracias de verdad ♥

lunes, 18 de junio de 2012

Lacombe

Benjamin Lacombe es un autor e ilustrador nacido en París en 1982 que, a pesar de su juventud, cuenta ya con varios libros de ilustraciones, cómics y colaboraciones con diferentes editoriales, además de haber conseguido exponer en ciudades de todo el mundo, desde Nueva York a Tokyo.

Personalmente, soy una admiradora de su estilo, que mezcla cuentos con un cierto dramatismo, fantasía, sensaciones oníricas y un uso muy característico del color.


En una de estas ilustraciones hay un guiño a Tim Burton, a ver si lo encuentras ;)










jueves, 14 de junio de 2012

Loli Valentine + Reflexión

¡Hola a todos!

Esta semana se han publicado los Loli Valentines de la primera edición de este evento que celebraba Lolita in Wonderland. Debo decir que no sólo fue bonito y divertido participar, sino que me llevé una sorpresa que me dejó todo el día envuelta en una nube de felicidad. Y eso, cuando coincide con el día de tu último examen, es una pasada. Y es que alguien, que por ahora no se ha pronunciado, me dedicó este precioso Valentine ^//////^



Sé que ya lo he dicho, pero como no sé quien eres y si lo has leído, ¡Gracias, gracias, gracias! ♥



Finalmente, una pequeña reflexión... El día que rodamos el reportaje de Antena 3 me vestí Classic Lolita, mi estilo favorito, pero que había abandonado a favor del Casual Lolita por diferentes circunstancias en los últimos meses. Ese día recordé lo mucho que me gusta el Classic Lolita y cómo de verdad me siento como si hubiera salido de una novela de época vistiéndolo. Definitivamente, es hora de enfocar mi armario hacia el Classic, y no tanto hacia el Casual. Aunque claro, todo es cuestión de saber combinar las piezas.

Sé que es una reflexión tonta, pero tenía que decirlo. El Classic Lolita me hace feliz. Y ahora que tengo dos piezas de Emily Temple Cute (que me derrito de amor cada vez que las miro) es hora de ahorrar para Innocent World. Ahis ♥.

miércoles, 6 de junio de 2012

Peter

 
Noviembre de 1900, en una campiña en las afueras de Londres





Hacía frío, pero Peter sudaba mientras cabalgaba a toda velocidad. La ropa se le pegaba pero sentía la humedad en su rostro, en su pelo y en sus manos enguantadas. Las ideas se agolpaban en su cabeza, le torturaban y le hacían sentirse enfermo.

Esa mañana había salido junto a su padre y sus tíos en una partida de caza, la primera a la que le permitían asistir. A sus doce años, estaba impaciente por vivir la experiencia, aunque fuera como asistente de su padre, escritor de profesión. Sus tres tíos menores envidiaban la suerte del afamado autor después de que éste recibiera toda la herencia de su padre, el abuelo de Peter, que recaería después en el joven Peter. Nada para ellos, empresarios mediocres, ni para sus hijos. Desde entonces, su actitud había sido más que forzada, más hipócrita que respetuosa, más fría que fraternal.

Pero Peter, cuya madre había muerto al nacer él, jamás hubiera imaginado que uno de sus tíos utilizara su escopeta para disparar a su hermano mayor y herirlo de muerte. La imagen de su padre cayendo del caballo, su cabeza chocando contra la tierra y el sonido del disparo se repetían una y otra vez en su cabeza. Y la amenaza de sus tíos "Si te marchas y no vuelves nunca, no sufrirás el mismo destino que tu padre".

¿Y ahora? Peter suponía que fingirían que todo había sido un accidente. Que él, en su inexperiencia, había disparado a su padre sin quererlo, y que después... ¿Qué? ¿Fingirían que había huido, que había muerto ahogado o aplastado por su caballo? ¿Todo por una maldita herencia? La única certeza que tenía Peter es que ahora estaba solo, cabalgando bajo una lluvia cada vez más intensa, y que no podría volver. Que su vida nunca sería la de antes, que un niño de doce años no tiene la fuerza suficiente para enfrentarse a tres asesinos. Que ya no volvería a sentarse frente a la chimenea a escuchar cómo su padre corregía sus propios relatos en voz alta, ni que podría dormir en su cama mientras escuchaba las gotas de lluvia chocar contra el cristal, esas mismas gotas que ahora hacían que la tierra se reblandeciera bajo las patas del caballo y salpicaran su ropa de barro. En un momento dado el caballo dio un traspiés, las cansadas manos de Peter resbalaron e inevitablemente, cayó al barro. 

Su querida montura siguió corriendo, y su sombrero de caza se había perdido en algún lugar tras la caída. Sin embargo, Peter aún estaba de una pieza, y empezó a caminar hacia la tililante luz que brillaba a lo lejos. 


II

Un tiempo después, el niño llegó hasta una mediocre estación de tren de un pueblo rural. Empapado pero incapaz de sentir frío o hambre, llamó a la puerta. Un hombre de dudoso aspecto (al menos para un joven tan educado como él) y que apestaba a alcohol le permitió pasar al cuarto que, a juzgar por las apariencias, debía ser el hogar del empleado de la ferroviaria. Allí, sentado en una tosca silla de madera (comparada con la silla que adornaba su antiguo dormitorio y que había pertenecido a su madre) y con la vista fija en la chimenea, se durmió.

La mañana siguiente fue más fría aún que la anterior, y para colmo Peter descubrió que el hombre que amablemente le había dejado descansar en su casa, había desaparecido llevándose la chaqueta y las botas que el niño había dejado secándose junto al fuego. Peter empezó a plantearse si las cosas hubieran sido diferentes de haber tenido una madre viva, alguien a quien acudir en un momento como ese y que lo defendiera y lo protegiera de sus tíos. Claro que tres hombres avariciosos no tendrían nada que temer de una mujer y su hijo...

Peter decidió tomarse el robo de las botas y de la chaqueta como pago por la hospitalidad del hombre (no sin antes tomar una manta como parte del servicio) y salió hacia las vías del tren. Con suerte, si las seguía en la dirección apropiada, llegaría a Londres. Había visto niños de su edad buscándose la vida en minas o repartiendo periódicos: él no iba a ser menos. Con la manta sobre los hombros, comenzó a andar.


III

Noviembre de 1900, Londres

Dos días más tarde, Peter llegó a su destino. Había tenido que pasar una noche en una cabaña abandonada al borde del camino y apenas había comido o bebido, así que nada más llegar a la ciudad bebió hasta hartarse en la primera fuente que encontró. ¡Él, bebiendo con las manos de una fuente pública! No tuvo tanta suerte al intentar llenar su estómago, ya que parecía que toda la basura de Londres (que era mucha) ya había sido saqueada por otras personas hambrientas. Desolado, Peter se tumbó apoyado en el muro trasero de una iglesia, pobremente cobijado por las cornisas que decoraban la pared y vigilado por las terroríficas gárgolas que, amenazantes, vigilaban sus pensamientos. Unos pensamientos que no habían dejado de rondar el momento fatídico en que su vida cambió.


IV

Al llegar la noche, el frío se intensificó. La llovizna dio paso a la nieve, y una fina capa blanca comenzó a cubrir las losas sobre las que dormitaba el pequeño Peter.  El sueño se hizo cada vez más profundo y su piel perdió el poco color que le quedaba, mientras la nieve comenzó a cubrir también sus manos, sus pies desnudos, su espalda, apenas cubierta por una camisa y una manta ajada. Peter no quería moverse, no podía moverse, sólo podía escuchar el fatídico sonido de una escopeta disparada días atrás. "Me voy a morir", pensó Peter. "Me voy a morir en la calle". Abandonándose a su destino, abrió los ojos con un esfuerzo sobrehumano y, entre sus heladas pestañas, vio una luz acercándose a él. Y la luz le habló. 

Le habló con sonidos tililantes, frescos como una merienda en el jardín, y Peter lo entendió como si hubiera hablado ese idioma mágico desde el día en que vino al mundo. Y lo comprendió todo. Su padre le contó que cada niño tiene un hada que le protege en el mundo, desde que el primer bebé aprendió a reír. Y entendió que esa luz inquieta y cálida era la suya.

- ¿Eres mi hada? ¿Vienes a verme morir?
- Peter, cierra los ojos y ven conmigo, nos vamos al País de Nunca Jamás.




lunes, 4 de junio de 2012

Mirando hacia atrás (II Parte)


Esta reflexión acerca de mi año y pico dentro del Lolita va más dirigida a la experiencia que a las anécdotas... Sinceramente espero que nadie se ofenda, ya que no voy a decir verdades universales sino, simplemente, expresar mi opinión.

Una de las cosas que sin duda he aprendido después de un año en el Lolita es a escuchar los consejos de otras personas, sobre todo en lo referente a mi aspecto. Casi toda mi vida me ha gustado cómo he vestido, aunque admito que hace unos años no aceptaba consejos, simplemente me vestía, peinaba y maquillaba como quería. Ahora, a fuerza de pedir consejo y recibirlo sobre mis conjuntos Lolita (incluyendo peinado y maquillaje) no sólo me he acostumbrado a este tipo de críticas constructivas, sino que además las busco y las agradezco.

Una de las primeras cosas con las que me encontré al entrar al Lolita es en las divisiones que hay en todas las comunidades Lolita. Sin ir más lejos, en Tenerife hay cierto aire de rivalidad (por decirlo de alguna manera) entre dos grupos Lolita. Y yo, y tantas otras chicas, en medio, ajenas a los problemas que tengan las personas implicadas. Sin embargo no veo que esto sea raro, sino que la misma situación que hay en Tenerife se repite en distintas comunidades Lolita de todo el mundo... ¿Y qué? A mí nadie me ha dejado de hablar porque me lleve con unas o con otras. Nadie me ha criticado (que yo sepa, haha!) ni se me ha dejado de invitar a eventos y quedadas de una u otra parte. No se puede pretender que un grupo grande de personas se lleven bien cuando lo único que tienen en común es el amor por una subcultura, cuando nada más les une y a veces hasta las diferencias de edad se hacen notables.Es verdad que me disgusta la situación, pero no me parece extraña. Si todas las Lolitas nos lleváramos bien entre nosotras, me olería más a hipocresía que a otra cosa. Las personas somos así.


En el mismo sentido, he encontrado a personas maravillosas dentro del Lolita y a otras a las que aún no he aprendido a tratar o con las que simplemente no encajo.  Es una experiencia curiosa para mí, que soy de lo más torpe que hay en relaciones sociales, pero no me atrevería a tacharla de desagradable, ya que tiene un plus bastante positivo y es haber hecho amistades y haber pasado ratos muy agradables con personas de este ámbito.

En este último año también he aprendido a dedicar algo más de atención a mi ropa, tanto Lolita como la que no lo es, a cómo debe lavarse (y eso que anteriormente viví sola cuatro años, pero entonces iba todo en masa a la lavadora salvvo un par de prendas de las que destiñen), a no mancharla, no romperla (aunque en lo que va de 2012 ya he destrozado dos pantalones) y lo más curioso de todo, he empezado a usar falda. Desde que acabé la ESO y dejé de utilizar uniforme escolar, había huido de las faldas como de la peste. Pero descubrir los bloomers y las medias, y unas botas apropiadas, ha hecho que en un año tenga más faldas y vestidos nuevos que en toda mi vida.


Volviendo al tema de la ropa, he aprendido a comprarme cosas que pueda aprovechar con la ropa/accesorios que ya tengo, no sólo porque me gusten. Y últimamente me ha dado por los accesorios de color bronce, que me van perfectos para mis conjuntos inspirados en el mori-kei y para el Classic Lolita. Eso sí, no he perdido el amor por los accesorios y estampados con forma de cosas comestibles.

Para terminar, y aunque me dejo mil cosas en el tintero, el Lolita me ha ayudado a verme bien con mi cuerpo. No tener mucho pecho nunca me ha importado, pero ahora es incluso una ventaja dado el tallaje de algunas prendas Lolita, y el volumen de la falda con el petticoat disimula mi culo y mis muslos, que nunca me han convencido demasiado. En resumen, ¡enseñar más no te hace sentirte mejor con tu propio cuerpo! Tampoco se trata de esconderlo, claro está, pero definitivamente, el Lolita es un estilo que siento que me favorece por la forma de mi cuerpo.


Fotos extraídas de Tumblr, desconozco sus respectivos autores

domingo, 3 de junio de 2012

Mirando hacia atrás (I Parte)

Fotografía: Carlos Yanes (Kude)

 Mirando hacia atrás, ya llevo algo más de un año en el Lolita... El 26 de marzo de 2011 conté mi primera experiencia vistiendo Lolita y desde entonces, he aprendido mucho, he conocido a mucha gente y he recibido muchas críticas constructivas que me han ayudado a hacer mejores conjuntos y a pensar mejor cómo expreso mis ideas.

En abril fue la I Tea Party de Salón Otaku - Krypton Comics y empecé a vestir Classic Lolita. Un año después sigo convencida de que es el estilo con el que mejor me siento: El sweet es adorable y el casual es comodísimo, pero la sensación de estar cómoda siendo yo misma como Lolita sólo la tengo, de verdad, con el Classic Lolita.  Y en esa misma línea, me hice con una falda de Bodyline de segunda mano que, a falta de no tener nada de Innocent World,  una de mis marcas favoritas, me es muy útil para los conjuntos Classic.

Y aún sin ser de marca, en septiembre me compré un vestido al que llevaba todo el verano echándole el ojo, una edición limitada de Dear Celine llamada Party in the forest.  Poco después quedamos algunas chicas de Lolita Boudoir para dar un paseo y merendar en La Laguna, fue una quedada que organicé yo, y aunque no salió muy bien en ese sentido, y me pasé casi toda la tarde preguntando dónde podríamos ir a merendar, la compañía fue fantástica ♥ Volvimos a reunirnos en diciembre, visitamos algunas exposiciones y celebramos un amigo invisible.

Para enero, los Reyes Magos me regalaron muchas cosas aprovechables para el Lolita como medias y blusas, así que pude empezar a variar un poco mis conjuntos. Y sinceramente, desde que empecé a vestir Lolita me había ido enamorando de la marca Emily Temple Cute: Para el 2012 me propuse no gastar más que en un vestido de Emily (aunque al final también comprara una falda) y, si disponía de dinero llegado el momento, un Lucky Pack de Innocent World. Y el vestido de Emily llegó, y yo me enamoré...

Mi novio Carlos (aka Kude) empezó a escribir unos artículos dirigidos a los novios/as de las Lolitas basándose en su propia experiencia. Tuvo más lectores de los que en un principio esperaba y, aunque siempre está hambriento de feedback, yo me siento muy orgullosa de él y siento que me comprende y me apoya de verdad. Me hace feliz que la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida no se avergüence de mí. Yo también escribí algunas cosas, y me atreví incluso a redactar una pequeña guía para encontrar tu estilo en el Lolita...

Y así, dando la vuelta al calendario, llegó de nuevo abril y con él, la II Tea Party de Salón Otaku-Kyrpton Comics. ¿Qué me esperará durante el próximo año?