domingo, 23 de octubre de 2011

Inspiración: Arte del S. XIX

Mária Szánthó (1898-1984), "Sweet dreams of snow white and the seven dwarves"


Charles Burton Barber (1845 – 1894), "Not Much Wrong"


Charles Burton Barber (1845 – 1894), "Trust"


Karl Gampenrieder (German, 1860-1930), "The Amusing Letter"

Frederick Morgan (1856-1927), "A Testing Question"


Charles Burton Barber, "In disgrace"


Alfred Fowler Patten (1829- post 1888), "A Little Stage Fairy"

viernes, 21 de octubre de 2011

Annabel Lee


Hace ya bastantes años, en un reino más allá de la mar vivía una niña que podéis conocer con el nombre de Annabel Lee. Esa niña vivía sin ningún otro pensamiento que amarme y ser amada por mí.

Yo era un niño y ella era una niña en ese reino más allá de la mar; pero Annabel Lee y yo nos amábamos con un amor que era más que el amor; un amor tan poderoso que los serafines del cielo nos envidiaban, a ella y a mí.

Y esa fué la razón por la cual, hace ya bastante tiempo, en ese reino más allá de la mar un soplo descendió de una nube, y heló a mi bella Annabel Lee; de suerte que sus padres vinieron y se la llevaron lejos de mí para encerrarla en un sepulcro, en ese reino más allá de la mar.

Los ángeles que en el cielo no se sentían ni la mitad de lo felices que éramos nosotros, nos envidiaban nuestra alegría a ella y a mí. He ahí porque (como cada uno lo sabe en ese reino más allá de la mar) un soplo descendió la noche de una nube, helando a mi Annabel Lee.

Pero nuestro amor era más fuerte que el amor de aquellos que nos aventajan en edad y en saber, y ni los ángeles del cielo ni los demonios de los abismos de la mar podrán separar jamás mi alma del alma de la bella Annabel Lee.

Porque la luna jamás resplandece sin traerme recuerdos de la bella Annabel Lee; y cuando las estrellas se levantan, creo ver brillar los ojos de la bella Annabel Lee; y así paso largas noches tendido al lado de mi querida, —mi querida, mi vida y mi compañera,— que está acostada en su sepulcro más allá de la mar, en su tumba, al borde de la mar quejumbrosa.

Edgar Allan Poe

martes, 18 de octubre de 2011

domingo, 16 de octubre de 2011

sábado, 15 de octubre de 2011

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Estoy cansada de no tener respuestas ni para mí misma, limitarme a esperar y de rebote, afectar a otras personas. No quiero quemar a nadie. Estoy cansada de no saber qué me pasa.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Lolita: Internet vs Vida real

Imagen: Loli_Secrets
 
La Lolita estándar, según en qué páginas de Internet nos movamos, puede ser una persona soñadora, encantadora, hacendosa y educada, que disfruta más leyendo un buen libro o tomando una taza de té que saliendo de fiesta con sus amigos. También podría ser un ogro, una persona egoísta, cruel y amargada, que se limita a creer que es la mejor entre todas y a criticar a quienes no considera dignas de ser Lolita. 

Pero esto es Internet, un reflejo exagerado de la realidad, demasiado extremo. Lo importante es que la Lolita nunca es estándar, es una persona con su parte positiva y negativa. No es una dulce señorita que, sentada junto a la ventana, se toma el té antes de tomar sus clases de violín (que puede que sí), ni es una persona desagradable y maleducada que nunca tendrá una palabra amable para nadie (que puede que sí). Lo más seguro es que sea una mujer con sus gustos y aficiones, aparte del Lolita, pero que ha encontrado en este estilo una forma de expresión artística, personal y estética con la que se identifica. Puede ser alta o estar rellenita, ser muy madura o tener sus momentos más infantiles, puede ser gritona o tener una suave voz, puede que disfrute leyendo o que prefiera ver una buena serie, que le guste la tecnología o que tenga un bloc lleno de diseños propios. Puede que le guste la pesca, la ciencia ficción, la arqueología o la decoración de interiores, o puede que odie los libros de romances y se vuelva loca cuando ve a su actor favorito por televisión. Puede que sea como tú, como tu mejor amiga o como tu vecina, o como cualquier persona que conozcas.

Porque una Lolita es una persona, no es un producto. Una chica no se convierte en un modelo perfecto de Lolita al empezar a vestir esta moda, pero seguramente vea en ella la forma ideal de expresarse en diferentes aspectos.



Y ahora, sin que tenga nada que ver, mis dos últimos outfits: