lunes, 22 de agosto de 2011

Raison d'être

Ese día el sol brillaba como nunca, brillaba sobre la nieve, que se extendía sobre las ramas de los árboles que ella veía desde su cama, a través de la ventana. Se levantó y se acercó al cristal, para descubrir la nieve marrón y sucia a los lados de la carretera, bañada en el agua embarrada que los coches salpicaban al pasar. Pero sobre los tejados, encima de las tapias y de los árboles, esa nieve era pura, blanca, nadie la había tocado. 

Imagen de ~Chise-Sweet-Rose


Ella no podía dejar de pensar en ese brillo blanco, tan semejante al de las estrellas: En cierto modo, al nevar, los copos podían pasar por estrellas derramándose sobre la ciudad. Sí, definitivamente puede que fueran estrellas. 

Se sentó en la cama y levantó la vista hacia el espejo: Una chica de cabellos ondulados, con un vestido y botas color crema, con delicados adornos que conjuntaban con este color, le devolvió la mirada. Su propio reflejo le hizo pensar en un poema de Novala Takemoto, y casi creyó ver un unicornio acercándose a bendecirla con un beso en su mejilla. 

Pero no lo iba a ver más, ella lo sabía. Ni sus vestidos, ni la nieve sobre los árboles, ni aquel unicornio que sólo existía en su corazón y en el de tantas otras Lolitas.  Se tumbó sobre la cama y miró el techo pintado de blanco, puro como la nieve en la ventana. Entonces cerró los ojos, sabiendo que lo hacía por última vez, y dejó de respirar...

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