lunes, 20 de junio de 2011

La diadema

Como todos los días, sujeta bien su bolso y sale del tranvía junto a un grupo de niños en uniforme y un ejecutivo con maletín, en dirección a la plaza en la que flota el olor del agua que el jardinero utiliza para regar los jardines.  Pasa junto a un mendigo,  una señora que vuelve de la compra, una pareja paseando a un perro y una niña que llora junto a su madre. Un hombre le grita algo, pero el sonido se ahoga en sus oídos al mezclarse con su música rock favorita, que lleva sonando en sus auriculares desde que salió de su casa.

Al pasar frente a un escaparate algo llama su atención: Una diadema justo como la que estaba buscando para combinarla con el último vestido que compró, hace un mes, y que debe estar a punto de llegarle por correo. Pero ¡diez euros! Por diez euros ella es capaz de hacerse tres diademas iguales comprando los materiales por separado. Claro que para eso tiene que tener tiempo, y justo ahora, durante los exámenes, es lo que más le falta. Tendrá que esperar, aunque si tiene suerte y encuentra trabajo para este verano, tampoco es que vaya a tener mucho tiempo para entretenerse haciendo diademas. Se aleja del escaparate y se marcha con paso firme hacia su destino, pensando que quizás le pida a alguna de sus amigas más mañosas que le haga algún accesorio, que estas cosillas hechas a mano son siempre más baratas y especiales.

Imagen de ~sarielowa, tomada de DeviantArt


Ella sabe que la gente la mira por la calle, pero ya ni se da cuenta. Es como saber que si está nublado es posible que llueva: Algo tan cotidiano que ya no repara en ello. Pero le da igual, aún si algunas de estas miradas son de incomprensión o de envidia, sabe que hay otras tantas de admiración, de curiosidad o incluso de indiferencia. Sabe que a ojos de muchas personas de su ciudad es una de esas "chicas que se visten como muñecas". Pero para ella es algo más, es la satisfacción de saber que es capaz de ponerse guapa para ella misma, de expresar sus emociones a través de su aspecto, y de vivir su afición por la moda a su manera. No es una persona débil, ni una chica acuciada por el machismo, sino una mujer madura que es capaz de arriesgarse a salir a la calle vestida de una manera que algunos consideran ridícula, sólo porque ella se siente feliz así.

Por fin llega a su destino, una pequeña tiendita de barrio donde un hombre joven con aspecto responsable vende los sellos que necesita para enviar las postales que lleva en el bolso:

- ¡Hola, buenos días! ¡Qué guapa vienes hoy!



Dedicado a todas mis compañeras de los foros de Lolita in the Sky y de Lolita Boudoir, y a todas las Lolitas que siguen mi blog.

7 comentarios:

  1. Hermoso... en realidad, esta precioso.... Me dio los ánimos que hoy no tenia...

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  2. Me ha encantado, cuando dices "Es como saber que si está nublado es posible que llueva" me he sentido muy identificada, creo que expresa muy bien lo que siento cuando salgo a la calle vestida lolita.

    Este texto me ha alegrado el día, lo he encontrado muy realista, muy del día a día de las lolitas que trabajan, estudian... que hacen su propia vida en definitiva. Desde mi punto de vista has sabido expresar muchísimo en muy pocas palabras ¡ha sido un gustazo leerte!

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  3. ¡Muchas gracias! Lo escribí pensando en esos prejuicios que tienen muchas personas, que no terminan de creerse que somos mujeres normales, con nuestra vida y nuestros gustos.

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  4. Precioso, me siento totalmente identificada y gracias por ser asi y vivir como quieres

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